Tu conducta diaria es el resultado de pensamientos y emociones, no solo de respuesta al entorno que te rodea, sino que en muchas ocasiones es consecuencia directa de tus patrones mentales, que se traducen en actitudes que dificultan tu evolución y estancan tus posibilidades de realización personal.
Todo lo que piensas, haces y dices tiene un impacto directo sobre la realidad, no solamente sobre la tuya, sino que cada acción individual genera un efecto mariposa cósmico, con consecuencias que escapan a tu control, aunque tú misma las hayas causado.
Teniendo bien presente este concepto, te enumero algunos otros ejemplos de actitudes que solamente entorpecen tu crecimiento y te estancan en un victimismo enfermizo que se autoalimenta, y del cual debes salir cuanto antes.
* Lamentar tu situación. Son pensamientos vanos que no aportarán soluciones y que solo generarán emociones negativas que entorpecerán la apertura de corazón y tu capacidad de recibir respuestas.
* Dejar que otras personas te condicionen o intenten imponer sus respuestas o estilos de vida sobre ti. No hay nada más preciado que tu personalidad y tu forma de ver la vida, fruto de tu experiencia pasada y de tu más íntimo ser.
* Resistirte a los cambios, que vienen tanto desde dentro de ti, como desde el exterior. Aprende a aceptarlos y adáptate a ellos, ya que siempre son una oportunidad para aprender e incrementar tu experiencia vital. Los cambios suceden por algo y para algo. Nada es casual.
* Querer cambiar lo que no depende de ti. Por contra, empeñarse en modificar aquello que no depende de ti es una gran pérdida de energía vital y probablemente te desviará de tu verdadero camino.
* Sentir apego por personas o circunstancias. Nada hay más lastrante que sentir apego hacia algo o alguien, ya que limita totalmente tu libertad de decisión y acción.
* Aplicar comparaciones. Sin duda, cada uno de nosotros tenemos un destino individual y una misión especial pensada para nosotros y nuestras características, por ello es tan grande el error de compararse con las demás personas, en cualquier ámbito de la vida.
* No aceptar el fracaso. Lo que has de hacer es aceptar el fracaso como la consecuencia de tus actos o errores. Seguramente la causa de ese fracaso puedes identificarla, haciendo que desaparezca en lo sucesivo, para que dicho error jamás se vuelva a producir.
Finalmente, el consejo en positivo. Para emprender un camino más adecuado para ti y para todo lo que te rodea, lo primero que has de hacer es
RESPETAR TODO CUANTO EXISTE, SIN JUZGAR NI CUESTIONAR
Está máxima nos la han recordado teósofos, como el gran maestro Krishnamurti, por ejemplo. Esta actitud es una forma de vida que expresa inteligencia como ninguna otra. Y por ahí empezará tu evolución personal.
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