Me he propuesto compartir ideas desde mi Walden
particular. No es preciso reeditar el camino de Thoreau hacia el lago de Concord. No necesitas ir lejos. Capturar el momento, vivir el presente, una idea que ha perdido su poder de evocación, como el "carpe diem" reivindicado en aquella
película adolescente de Peter Weir, rescatada acaso de la Divina Comedia, cuando Dante transcribe a Horacio interpelando a Lauconoe: "vive el día
de hoy, captúralo".
El concepto de ir a la contra nos sitúa en la modernidad del siglo pasado, hoy actualizado y vacuo, sin esencia. Nos bombardean sin cesar las frases hechas. Muchas personas se complacen en etiquetar y simplificar, siendo conscientes, o no, de que ello nos despista de los hechos que conforman una preciosa palabra: Verdad.
Perseguir la verdad es ir a la contra, porque supone un sacrificio. No "somos" hasta que "conocemos". No solo es necesario el conocimiento empírico, sino que de un modo especial nos hace falta el conocimiento interior, identificar el yo profundo.
Del latín sapientia tenemos dos verbos:
saber y sabor. Sorprende la raíz etimológica común de estos dos términos. El sabor
identifica un alimento, el saber identifica las ideas, es decir los principios metafísicos.
Este grabado del pintor flamenco Durero representa a Juan el Evangelista "comiendo" el Libro de la Vida, asimilando conocimientos e ideas o, por decirlo llanamente, alimentando la mente y el espíritu. No es tarea fácil. Sin embargo, eso es todo lo que nos llevaremos de esta vida terrenal, la vivamos como la vivamos.

Comentarios
Publicar un comentario